Ubicado en un pequeño cementerio en Sinaloa, el proyecto se concibe como un espacio de encuentro con el contexto y, sobre todo, con la memoria de quienes ya no están. Apoyada entre dos muros de piedra, una cruz de cuatro brazos envuelve espacialmente a los visitantes, orientando sus extremos hacia los puntos cardinales y uno más hacia el cielo; la proyección de su sombra, que se desplaza a lo largo del día con el movimiento del sol, añade una capa simbólica al representar el paso del tiempo y la transitoriedad de la vida, invitando a la reflexión sobre la trascendencia y la memoria de quienes descansan en el mausoleo.

MAUSOLEO EN LOS LIMONES

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PARQUE RIO NILO

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MERCADO CARNAVAL