Con un frente de 20 m al mar, el volumen se gira para abrir 30 m de fachada con vista directa y liberar la planta baja como espacio público; el acceso se resuelve mediante una plazoleta sombreada que conecta con el malecón, mientras tres grandes vacíos en la torre aligeran la masa, alojan amenidades y enmarcan el paisaje, garantizando que todos los departamentos tengan vista al mar en un proyecto que se adapta al contexto urbano, climático y comercial de Mazatlán, con una azotea flexible de uso privado o público.
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